Dime, curiosa mujer, desnuda de armonía. Me llamas desde el cielo y sobre el atormentado mar te posas. Y se hace el silencio. Dime, sutil ánima, sin directriz definida. ¿Qué cosa de esta extraña tierra, encuentras de tu agrado, y de maravillas plena? ¡Habla de una vez, jovencita traviesa! Dejaré […]
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